martes, 26 de octubre de 2010

Trampantojos: la ilusión pictórica.

Según la Real Academia Española, trampantojo es:

trampantojo.

(De trampa ante ojo).

1. m. coloq. Trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es.


Es un técnica pictórica que trata de provocar en el espectador confusión entre elementos pintados y elementos reales. Esta es la finalidad de dicha técnica pictórica: provocar la sensación de existencia de objetos que, en realidad están pintados. Para que se produzca este "engaño momentáneo" es necesario reproducir la imagen tridimensionalmente, no plana. Esta perspectiva contribuye a reforzar la sensación de realidad. El progreso exige tratar con gran exactitud este tipo de pinturas para que sea mejor que incluso una fotografía. Aunque los trampantojos de gran tamaño son más espectaculares, los que representan pequeños objetos consiguen ilusiones más impactantes.

Ilusión y trampantojo van unidos aunque no son equivalentes. Mientras que el ilusionismo reclama la ayuda de la imaginación, el objetivo del trampantojo es engañar al propio ojo, mediante un duplicado de la realidad, que es la obra de arte.

La ilusión produce en el espectador la sensación de que se encuentra en otro sitio,

en un espacio imaginario, que le invita a soñar. El trampatojo viene a ser un fragmento, un trozo fingido. El contemplador no modifica su situación en el ambiente; meramente es engañado, por un objeto que él cree real y no es sino pintura. Algo así como un desafío de la pintura para que se admire su capacidad para engañar al sujeto.

El ilusionismo, pictórico y el trampantojo aparecen ya en los tiempos clásicos.

Ilusiones ópticas en  Roma

En uno de los patios del palacio, Borromini creó un pasillo con columnas de 37 metros, acabado en un jardín con una estatua de un guerrero a tamaño natural. O eso es lo que parece desde la biblioteca: la columnata no tiene más que 8 metros y el guerrero mide apenas 60 centímetros.

Los pintores griegos se aplican al trampantojo; los romanos prefieren el ilusionismo espacial.

El trampantojo es un elemento primordial en la historia del bodegón desde el siglo XVII; pero a la vez el ilusionismo se apodera de la decoración de muros; techos y bóvedas de los edificios barroco.

Con el trampantojo se procura intensificar la realidad para que el contemplador no tenga sombra de duda, es decir, que no sospeche siquiera que está siendo engañado. El ilusionismo pertenece tanto a la historia de la pintura como de la arquitectura, ya que los programas se trazan por lo común con la intención de modificar el espacio con la ayuda del pincel. Y aunque esta intención no conste al trazar el edificio, el resultado final con la llegada del fresco ilusionista es el de una modificación substancial del espacio.

De todas formas, siendo tan diferentes ilusionismo y trampantojo, a veces se funden, es decir, se produce un trampantojo en un espacio ilusionista pintado.

El ilusionismo arquitectónico fue asiduamente practicado por los romanos en los frescos murales. Las representaciones arquitectónicas, sometidas a las leyes de la perspectiva, propagan el espacio más allá de sus límites reales.

Los pintores del renacimiento italiano cultivaron este tipo de espacio ilusionista.

Los ejemplos de trampantojo más remotos se deben a los griegos. Pero hay que acudir a las referencias literarias, dado que las pinturas no se han conservado. En el arte romano hay asimismo muchas muestras de trampantojo especialmente en el campo del mosaico.

Por lo que respecta a España, el cuadro más representativo es el de la Virgen de la Mosca, de la Colegiata de Toro. Se fecha a comienzos del siglo XVI y pertenece al círculo de Gerard David. Fue restaurada por el Instituto Central de Restauraciones de Madrid, advirtiéndose que la mosca aparece sobrepuesta, es decir, que fue añadida a la pintura, aunque contemporáneamente. Se muestra en primer término, sobre la tela que cubre la rodilla de la Virgen. La intención de provocar el engaño es manifiesta.

Detalle del cuadro Virgen de la mosca

El tema del parapeto o quicio, en el cual apoyan objetos fue cultivado por los pintores italianos del siglo XV.

San Jerónimo en su estudio

Dentro de los objetos adheridos hay que considerar la firma presentada en forma de tarjeta. Se dobla una de las esquinas, para acentuar la plasticidad, provocar sombra y por consiguiente llamar la atención. La apariencia es de que hay algo pegado. El tema ha sido frecuente en la pintura española, y fue de uso habitual en Zurbarán.

Paño de la Verónica (Zurbarán)

El espejo convexo del Matrimonio Arnolfini, aumenta las proporciones del cuadro, con la ilusión de esa cuarta dimensión que supone ver por detrás. El espejo en el cuadro de Van Eyck llega a la mayor imitación de la realidad, está colocado como un objeto adherido a la pared, con enorme capacidad ilusoria. Toda la mirada del espectador va hacia aquel objeto.

Detalle del cuadro "El matrimonio Arnolfini"

La pequeña alacena, a medio abrir, con libros, fue asunto frecuente del trampantojo italiano. En el interior de las alacenas se ven libros, instrumentos musicales, aparatos científicos, etc, todo referido al ambiente de esta cámara.

Un paño colgado constituye un expediente útil para provocar el engaño. El pintor tiene que extremar la imitación, para que se produzca la confusión. Nadie como Zurbarán ha sabido sacar provecho del tema, en los lienzos dedicados a la Santa Faz.

La cortina fue uno de los recursos primeros en la historia del trampantojo, y como se ha visto aparece ya en Grecia. Botticelli, en su cuadro de San Agustín en el estudio, representa un nicho en que se aloja el santo, medio cubierto por una cortina colgada de una barra. Esta cortina produce un efecto de pasmosa realidad espacial. Esta cortina parece que separa el espacio del espectador y el del nicho en que se halla el santo.

San Agustín en el estudio (Boticelli)

Puertas, ventanas y celosías forman un variado repertorio, en que la arquitectura y la presencia humana se hermanan, en un efecto doble de ilusionismo y trampantojo. Veronés, en Villa Barbaro, en Maser, hizo un alarde, representando a un joven pidiendo permiso para entrar en una habitación, mientras que una muchacha abre con timidez una puerta.

Detalles de Villa Barbaro de Veronés (foto superior y dos inferiores)


Igualmente se fingen las celosías que salen a la capilla mayor. Se trata de tribunas, donde ordinariamente se acogían los patronos. La iglesia de Santa Isabel de Granada tiene excelente muestra. Dos ventanas con celosía "al trampantojo" hoy en el crucero de la iglesia de San Agustín, de Murcia. Su capacidad de engaño se comprueba dado que se pueden comparar con otras verdaderas situadas frente a ellas.

Trampantojo de la catedral de Calahorra

Un sensacional trampantojo hay en la catedral de Calahorra. En una de las capillas se imita celosía volada; se abre una de las hojas, por la que asoma un personaje, bien sumergido en la penumbra. No sólo se hace esta intencionado fingimiento, sino que el pintor ha mostrado toda su habilidad en la perspectiva y el claroscuro.

En la pintura española del siglo XVII se observa este trampantojo de figuras que se asoman. Están diciendo algo que era normal: ver al señor en su tribuna, separado de los demás y en nivel superior. Representación culminante es la decoración¡ de la Capilla del Milagro, en las Descalzas Reales de Madrid.

Capilla del Milagro de las Descalzas Reales de Madrid

La figura humana dentro de un marco constituye otro tema del trampantojo. Se trata de un marco dentro del propio marco de la pintura. La figura parece estar asomada a una ventana oval, situada dentro de un espacio; la acción sale hacia adelante, en busca del contemplador. En la pintura española el autorretrato de Murillo constituye un soberbio ejemplo. El pintor se halla dentro del marco ovalado, pero se le siente vivo, como si estuviera presente. De ahí el recurso de colocar una mano en el borde del cuadro.

Autorretrato (Murillo)

La pintura del siglo XVII propició un tipo de trampantojo consistente en disponer los objetos colgados sobre la pared, en una estantería o sujetos con tiras. Cuelgan aves muertas en la pintura holandesa, en los lienzos de Hondecoeter sobre todo. La superficie de fondo toma parte decisiva para producir la ficción, ya que funde el objeto con el ambiente. Dos pintores de Países Bajos, los Gysbrechts (Cornelis y Franciscus), son los especialistas de este tipo de tampantojo. Cornelis utiliza normalmente fondos de madera, con su veteado.

los Gysbrechts (Cornelis y Franciscus)

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Y un vídeo, como siempre:


Continuará... el tema da para mucho. Disculpen que no ponga todas las fuentes, son muchas.

Espero que les guste.


11 comentarios:

Zondra Art dijo...

very interesting post!

Jota Ele dijo...

Una fabulosa e interesantísima entrada, Julia, ampliamente documentada.

Admiro mucho tu capacidad divulgativa.

El vídeo, con su detallado "paso a paso" del proceso creativo es una delicia.

Mi más calurosa enhorabuena.

Saludos.

anouk dijo...

Que bonito! increible, qué maestria!
Interesante entrada Julia.
Me gustan los trampantojos, me parecen muy curiosos y divertidos.

Juanjo dijo...

Me encantan los trampantojos.El año pasado tuve la suerte de ver una exposicion sobre ellos en florencia
Besos

PACO HIDALGO dijo...

Interesentasímia esta entrada, Julia, pues no es una técnica muy conocida (para mí totalmente desconocida) y he podido saber su utilización en varios momentos de la historia. Por cierto, el video es clarísimo y muy ilustrativo. Acabo de aprender cosas nuevas en el arte, y eso me gusta. Felíz día.

bego dijo...

muy interesante! me encanta sentirme engañada por estas trampas visuales y hay tanto talento en ellas! un besazo y gracias por esta entrada

laura dijo...

uys ,a mí me encantan los trampantojos , yo tenía uno en la cabecera de la cama de mi antigua casa , que me pintó una amiga , si por alguna razón tuve pena algun dia de mudarme , fué por no podérmelo llevar , snif...
besote !!

make dijo...

nunca te acostaras sin saber algo mas.
Y con este articulo tengo para varios días, ameno e interesante como pocos, gracias.

kkovakk dijo...

Gracias Julia, estoy disfrutando del arte como un chiquillo.

Saludos

Conral dijo...

Julia, este tema me apasiona. Dede que soy consciente de lo que es un trampantojo sueño con ellos. Alguna vez hice unos pinitos pero nada que ver con los grandes pintores, claro.
Gracias por las dos entradas. Me volvió a entrar ganas de pintar unas puertas que llevan años esperando.
Un abrazo y feliz fin de semana.
Conchi

Anónimo dijo...

ME ENCANTO EL TEMA INTERESANTISIMO DE LOS TRAMPAOJOS ES LO QUE ESTOY TRATANDO DE APRENDER PARA PINTAR UNA MURALLA DANDO LA SEMSACION DE ALEJAMIENTO DEL MAR Y UNAS COLUMNAS TIPO GRIEGAS ,,,,,ME GUSTARIA SI ME PUEDEN ENVIAR LAS BASES PARA HACER UNA BUENA PINTURA TRAMPAOJOS
GRACIAS
CELIA SCHIEFELBEIN
DE CHILE