lunes, 9 de enero de 2012

Mascotas que se van



Tal vez las personas que nunca hayan convivido con una mascota no entiendan bien este post.

Yo he tenido casi siempre animales domésticos, dede luego siempre hubo algún canario en casa de mis padres. También nos acostumbramos a tener algunos pollitos en el campo durante el verano, algún pato y por supuesto todo tipo de bichos que ni hermana diseccionaba o metía en alcohol.

Cuando fuimos creciendo mi madre accedió a que tuviésemos perro. Y no se nos ocurrió otra cosa que quedarnos con un cachorro tipo osito que creció y creció hasta convertirse en un enorme perrazo negro de treinta kilos. Fosca, así se llamaba el can, destrozó las patas de la mesa de la cocina e hizo un gran agujero en la pared del pasillo. No saben lo que es levantarse por la mañana y encontrarse una enorme caca de pastor alemán en medio de la cocina... Por aquella época mi madre se convirtió en hipertensa y aunque los médicos dijeron que era cosa de la menopausia creo que influyeron más los destrozos del perro. Fosca paseaba a mi hermana.

Cuando uno pone un cachorro en casa debe tener en cuenta que requiere ser educado, cuidado y atendido. Y por supuesto debemos tener en cuenta que los animales dan trabajo, puedes pasar noche en vela si se ponen enfermos o interrumpir un viaje porque no se adapta a la guardería que les buscaste. Es raro ¿verdad?, es que hay un extraño vínculo por el cual no te importan las tareas que te de, se ven recompensadas con creces en la convivencia diaria con el animalillo en cuestión.

Más tarde convivimos con un pequeño caniche, Doña Sol. Era una perrita tímida y cariñosa que viajaba siempre con nosotras y se convirtió en una especie de hija pequeña de la casa. Sol sacaba a pasear a mi madre.




Al morir la caniche, una amiga nos trajo a Chola, un cruce peludo, menudo y blanco, no demasiado simpático pero que también formó parte de la familia. Qué podíamos hacer, se le aceptó tal y como era, con sus rarezas. Chola sacaba a pasear a mi padre.




Pasó el tiempo y yo me compré un Schnauzer miniatura de color negro, era precioso. Pancho creció bastante más de la cuenta y tenía una energía desbordante. Muchas veces puso a prueba nuestros nervios por sus miedos y ansiedades (por aquel entonces no conocía yo la serie de César Millán que seguro nos habría ayudado a saber controlar la situación). Pero era mi perro, siempre a mi lado, juguetón, extrovertido, y me sacaba a pasear a mi.


También estuvo Trompeta, el conejo, otro que "debió" ser enano y se convirtió en un enorme animal... No crean que yo sobrealimento a mis mascotas, es que no tengo ojo con eso de los tamaños.



Hace tres años, solo tenía el acuario en casa, y los peces son bonitos, pero nada que ver con un mamífero peludo, así que convencí a la familia y traje a casa un gatito: Nube. Toda una nueva experiencia tener un felino en casa, ya saben: independiente, limpio, silencioso... y puro cariño. Nube era un gato-perro, que salía a recibir a las visitas y me seguía por la casa. Destrozó un lateral del sofá, y eso que le compramos un rascador de tres pisos -pero ahí precisamente no le gustaba rascar-. Le gustaba dormir sobre el armario y tumbarse a mis pies mientras cocinaba. La verdad es que era un buen gato.

Hoy Nube ha muerto, ha sido triste verle sucumbir a la inmunodeficiencia (como el SIDA humano).

Cuando tu mascota muere, tu mueres un poco con ella, porque has compartido muchas más cosas de las que imaginabas. Su ausencia te pone delante una realidad diferente, una casa diferente. Su personalidad, sus peculiaridades, aceptar sus defectos y disfrutar de sus virtudes te hacen mejor persona, de eso no cabe duda.

Adiós Nube.





Saludos y hasta pronto.


10 comentarios:

Mo dijo...

entiendo la tristeza por la ausencia de tu gato-perro Nube...también se fue mi perro-gato Simba y en ocasiones aún me parece verle asomarse por la puerta...

Meg dijo...

Lo siento muchisimo, tienes razón, sólo el que lo tiene sabe cómo te sientes...Yo tengo perros en casa desde que tengo uso de razón, asi que te entiendo muy bien. Muchisimo ánimo y un besito muy fuerte!

Elena Miryam dijo...

julia te comprendo perfectamente,

y despues de entregar tanto cariño te quedas un poco vacia un abrazo fuerte elena

martinealison dijo...

Une très jolie publication... malgré les caractères particuliers de chacun, nous les aimons tant ces animaux !
Ils enrichissent nos vies et sont très importants...
Une belle manière de conclure avec cette vidéo. Merci Julia !
Gros bisous

Ana Belchí dijo...

Julia, ¡Cuánto lo siento! Efectivamente quien no ha tenido nunca un compañero animal no sabe lo dura que se hace su pérdida.

Nosotros perdimos a nuestros dos felinos hace dos años y con el intervalo de una semana (Jade, la gata, murió de la pena causada por la ausencia de su compañero).

Hace un par de meses decidimos que habíamos superado el duelo y en breve vamos a acoger a dos gatitos más.

Ánimo.

Besos
Ana

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Querida Julia:
Si que te comprendo si.
Da mucha penita
Mira yo hace tres semanas he adoptado a un cachorrito gato.
Le hemos puesto Crispin y no te puedes imaginar como lo ha adoptado Pipo que hace tres años que vive en casa.
A mano derecha de mi blog verás las fotografías, la verdad es que son un amor.
Y sabes el calorcito que dan dicen que es bueno para las personas con artrosis.
Los míos duermen a los pies de nuestra cama, con nosotros.
Cuidate mucho.
Besos, Montserrat

Teresa Ulldemolins dijo...

Hola Júlia,
He descubierto tu blog por casualidad y me ha llamado mucho la atención este post.
Te entiendo perfectamente porque me encantan los animales y siempre he tenido una o varias mascotas. Cuando se van nos queda un hueco y uno siente que ha partido un amigo.
Ánimo.
Un abrazo.

PACO HIDALGO dijo...

Julia, siento lo de Nube y sé como te sentiras. En mi casa del pueblo siempre hubo perro y gatos. Nunca ví llorar a mi padre, salvo cuando murió una perra que teníamos. Luego, también envenenaron a un gato que teniamos y lo pasé mal. En fin, a buscar otra mascota, limpia y educada y, si puede ser, simpática. Besos.

railsiferradures dijo...

Hola Julia,
Nosotros también hemos convivido y despedido a varios amigos de cuatro patas, “Peluts” les llamamos cariñosamente.
Mi primer gran amigo fue "Doc" un perrazo que tenia mi abuela en el pueblo y que en los veraneos, no se separaba de mi ni yo e el.
más tarde y justamente el día que nos dejo nuestra abuela en la puerta de nuestra casa, apareció Trosky un pequeño perro negro, que nos ayudo a soportar la perdida de nuestra querida abuela. Con el tiempo Trosky fue el gran compañero de mi padre.
Con Trosky y en breve tiempo llegaron dos gatos, que pronto formarían un grupo de amigos con Trosky, y a pesar de que nuestro piso no era muy grande, la convivencia siempre fue feliz con ellos.
Poco a poco fueron marchando. Poco después de morir mi padre, llegó Negreta 1 que fue compañera de mi madre en sus primeros años de viudez.
Al poco de casarme, mi madre cayo enferma y una buena temporada, negreta1 vino a vivir con nosotros, así Esther mi esposa a quien nunca habían gustado los animales, aprendió a querelos.
Con los años llegaron nuestros dos hijos, y como padre, tuve que negarme en muchas ocasiones a sus peticione de tener un perro en casa.
Pero un buen día en un camino de montaña encontré a Negreta2 y ante el asombro de mis hijos y los primeros recelos de Esther, Negreta2 se abrió camino en casa y en nuestros corazones convirtiéndose en una hermosa perra mezcla de rottweiler y pastor alemán de un enorme coraje.
Tras ella llegarían Barón un hermoso perro mezcla de Samoyedo y Belga que perdimos el pasado verano (y seguimos buscando).
Ahora Negreta3 nos acompaña haciendo-nos, con sus travesuras, más llevaderas muchas situaciones adversas que trae la vida.
A cada uno de ellos debemos mucho, y entendemos el dolor de tu perdida.
Te deseamos lo mejor,
railsiferradures

Julia dijo...

Gracias a todos por comentar, la verdad es que es sencillo recibirlos en casa, pero muy complicado despedirnos de ellos.
De verdad que agradezco conocer vuestras experiencias con las mascotas y saber que hay muchas personas que comparten este cariño por ellas.
Un abrazo.