

Al mirar estas imágenes, hágalo con respeto, y dentro de su contexto. Estas fueron personas que vivieron , con las familias que los amaban, y su decisión de hacer esto fue por amor ... Algunos tenían dinero para contratar a un fotógrafo profesional, algunos tenían poco dinero para nada. Simplemente ponían sus esfuerzos por preservar la memoria de alguien que ellos apreciaban dada la tecnología que tenían.

La Fotografía de Difuntos fue una práctica "muy" extendida en el siglo XIX. Básicamente, consistía en vestir a un cadáver recién difunto con sus ropas personales y participarlo de un último retrato grupal, con sus compañeros, familiares, amigos, o retratarlo individualmente.



Angelitos era la forma en que en el siglo XIX se conocía a las fotografías post mortem de niños, teniendo en cuenta la gran cantidad de estas por el alto índice de mortalidad infantil de dicha época, dado por los escasos recursos médicos en esos tiempos entre otras cosas. Una familia común sumaban entre 8 y 10 hijos de los cuales solían fallecer la mitad.


Era común maquillar al cadáver y colocarlo en poses que simularan vida (vistas hoy, muchas de esas fotos pueden herir la sensibilidad y llegan a asustar a quienes descubren que están mirando personas muertas). También se colocaba a la familia en torno al fallecido como si se tratara de un retrato común. Recuerda que esta foto podía representar la oportunidad de una vida de inmortalizar a toda la familia junta.
Estas fotos, conocidas como “fotografías post-mortem” se realizaban pocas horas después del fallecimiento de la persona. Este género se hizo muy popular entre las personas entregadas con fervor al misticismo religioso. Tanto fue así que surgieron los fotógrafos especializados en este tipo de trabajo. Era tanta la demanda que estos fotógrafos llegaban a atender varios encargos en un mismo día. Estos profesionales se volvían expertos a la hora de recrear situaciones en que el difunto se viera vivo y preservarlo así ante la vista de todos. El fotógrafo tenía plena libertad creativa. Después de todo, se trataba del último homenaje al ser querido.

En Estados Unidos y Europa la demanda por estas fotografías llegó a aumentar el precio del trabajo por lo costoso de los desplazamientos y la urgencia en tomarlas (existen ejemplares que se tomaron hasta 10 días después del fallecimiento). Al principio se utilizaba la postura de dormido para reflejar el “eterno descanso”, pero se sustituyó por el acto de simular que estaban vivos, así que les abrían los ojos y los acomodaban en diferentes poses. Con la ayuda del maquillaje se llegaron a crear fotos sorprendentes en unos casos y patéticas en otros. Como se situaba la cámara a la altura del rostro, el daguerrotipo resultaba muy crudo así que se fueron añadiendo detalles como flores y otros adornos.
Esta costumbre llegó hasta mediados del siglo 20. Cayó en desuso por la difusión de las nuevas cámaras que permitían tomar fotografías de personas vivas con un resultado más agradable para la sociedad.
Debo hacer referencia al la página The thanatos Archive, un archivo fotográfico que se remonta a fotografías de 1840. Dicho archivo está localizado en EEUU, en la ciudad de Seatle.Si desean ampliar la información, lean el siguiente enlace.

Hay un artículo muy curioso sobre la figura de William H. Mumler, el llamado Fotógrafo de los Muertos, en realidad un timador que se hizo muy popular y cuya historia está reflejada en varios libros.

También Fotografía post mortem en el Perú del siglo XIX. Y La vida fugaz de la fotografía mortuoria: Notas sobre su surgimiento y desaparición, un texto de Luis Ramírez Sevilla, muy interesante, también Con la muerte en el álbum, de Diego Fernando Guerra.
Fuentes: Wikipedia, The thanatos archive, PDD,
También hoy dos vídeos, pero si son ustedes especialmente sensibles al tema del que he hablado hoy, no lo vean. Se trata de una serie de fotografías como las que he mostrado anteriormente.
Saludos y hasta pronto.
